CNN: Schumer, Pelosi: Dreamers are as American as apple pie


By: Nancy Pelosi and Charles E. Schumer

The Trump administration’s decision to rescind the Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) program was both morally and economically wrong. It was an assault against young people in communities across our country who are American in every way but one — their paperwork — and who embody our nation’s values: patriotism, hard work and perseverance.

President Donald Trump’s decision demands an immediate response from Congress and we are ready to fight harder than ever to pass the bipartisan DREAM Act and give Dreamers the protection they have earned.

When President Barack Obama announced the DACA program in 2012, we made a promise to these young people and we asked them to trust us with their information and their livelihood. Since then, DACA has allowed nearly 800,000 immigrant youth to live, study and work in the country that for many is the only country they know and call home.

Dreamers have greatly contributed to our country. DACA recipients pay approximately $1.2 billion a year in federal, state and local taxes. According to a survey by Tom K. Wong of the University of California, San Diego, United We Dream, the Center for American Progress and the National Immigration Law Center, 91% of DACA recipients are currently working or in school, 65% have purchased their first car and 16% have purchased their first home.

Dreamers are hard-working teachers in our schools, soldiers in our military and colleagues in our companies. That is why nearly 800 business leaders signed onto a letter in support of the DREAM Act. It is also why Microsoft recently said that protecting Dreamers was their number one legislative goal.

Dreamers are our friends, neighbors, and family. One in four DACA recipients has a child who is a US citizen, and three in four DACA recipients have a parent, sibling or spouse who is a US citizen.

In our home communities, there are Dreamers like Jessica and Javier. Jessica was brought to the United States at the age of 2 and did not know she was undocumented until middle school. In 2011, she secured a full-merit scholarship to the Macaulay Honors College at CUNY and started on her journey to becoming a doctor.

Javier studied economics and biotechnology at California State University in Northridge. He worked as a software engineer in Silicon Valley and is now a young entrepreneur. What kind of country would we be if we closed the door on Dreamers? What kind of country would we be, if we say that Jessica, Javier, and 800,000 hard-working young people just like them, are not welcome here?

We have both met Dreamers and heard their stories. We know that these young people represent what’s great about our country and they should be allowed to stay. They are an integral part of our communities, and their stories, their tenacity and fearlessness make them as American as apple pie.

Americans throughout the country, regardless of their political affiliation, agree — 93% of Democrats, 81% of independents, and 74% of Republicans say that Dreamers should be allowed to stay in the country, including 70% of respondents who approve of Donald Trump’s job performance, according to a CNN poll released this week.

This is not, and should not be, a partisan or political issue. Congress has a duty, and an obligation, to protect these Dreamers. We are ready to work with Republicans to get the bipartisan DREAM Act signed into law.

President Trump made it clear in our meeting earlier this month that he wants to protect DACA recipients and provide relief to young undocumented immigrants, as well as secure our borders. Democrats reiterated that, while we will review any proposed border security measures, we absolutely will not support increased interior enforcement or building the immoral, ineffective and expensive wall. And with those understandings, we agreed that there is a path forward.

So we say to our colleagues, it is time to act. America cannot turn its back on Dreamers. We must pass the bipartisan DREAM Act to provide the earned path to citizenship these patriotic young men and women deserve.

Then we must resume the vital work of comprehensive immigration reform.

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La suspensión por parte de la administración de Trump del programa conocido como Acción Diferida para los Llegados de la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), fue una decisión errónea desde el punto de vista moral y económico. De hecho ha sido un ataque en contra de jóvenes en nuestras comunidades y en el país entero que, aunque indocumentados, son estadounidenses en todo aspecto y que encarnan los valores de nuestra nación: el patriotismo, el ser trabajador, y la perseverancia.

La decisión del presidente Trump exige una respuesta inmediata del Congreso y estamos dispuestos a luchar más que nunca para aprobar la ley bipartidista conocida como el DREAM Act, y de esa manera otorgarle a los soñadores la protección que se merecen.

Cuando el presidente Obama anunció el programa DACA en el año 2012, le hicimos una promesa a estos jóvenes soñadores, y les pedimos que con confiaran en proporcionar su información personal y en arriesgar su modo de vida. Desde entonces, DACA ha permitido que casi 800.000 jóvenes inmigrantes vivan, estudien, y trabajen en este país, que para muchos es el único país que conocen y el único que consideran su hogar.

Los soñadores han sido de gran beneficio para nuestro país. Los beneficiarios de DACA pagan aproximadamente $1.2 mil millones al año en impuestos federales, estatales y locales. Según una encuesta realizada por Tom K. Wong de la Universidad de California, San Diego, la organización United We Dream, el Centro Para el Progreso Americano (CAP por sus siglas en inglés), y el Centro Nacional de Leyes Migratorias (NILC, por sus siglas en inglés), 91% de los beneficiarios de DACA actualmente trabajan o estudian, 65% han comprado su primer automóvil, y 16% han adquirido su primera vivienda.

Los soñadores son maestros en nuestras escuelas, soldados en nuestras fuerzas armadas, y colegas en nuestras empresas. Es por eso que cerca de 800 líderes empresariales firmaron una carta apoyando el DREAM Act. Es también la razón por la cual la empresa Microsoft afirmó recientemente que proteger a los soñadores representa su prioridad legislativa más urgente.

Los soñadores son nuestros amigos, vecinos, y familiares. Uno de cada cuatro beneficiarios de DACA es padre de un hijo ciudadano de los Estados Unidos y tres de cada cuatro beneficiarios de DACA tienen un padre, un hermano, o una pareja que es ciudadano de los Estados Unidos.

En nuestras comunidades tenemos soñadores como Jessica y Javier. Jessica fue trasladada a los Estados Unidos a la edad de dos años y llegó a enterarse que era indocumentada cuando comenzó el 6to grado. En el año 2011, obtuvo una beca completa para estudiar en el Macaulay Honors College en CUNY y comenzó su viaje rumbo a llegar a ser doctora de medicina. Javier estudió economía y biotecnología en la Universidad de California en Northridge. Se desempeñó como ingeniero de informática en Silicon Valley y ahora es un joven empresario.

¿Qué clase de país seríamos si le cerraríamos la puerta a los soñadores? ¿Qué tipo de país seríamos, si les dijéramos a Jessica, Javier, y a los 800.000 jóvenes trabajadores iguales a ellos, que no son bienvenidos?

Ambos hemos conocido soñadores y hemos escuchado sus historias. Sabemos que estos jóvenes representan lo mejor de nuestro país y que deben de permanecer aquí. Forman una parte integral de nuestras comunidades, y sus historias, su tenacidad, y su intrepidez los hacen tan estadounidenses como el pastel de manzana.

Estadounidenses por todo el país, independientemente de su afiliación política, concuerdan – 86% de los demócratas, 76% de los independientes, y 72% de los republicanos – que los soñadores deberían de permanecer en el país, incluyendo 73% de las personas que votaron por Trump.

Este asunto no es, ni debe ser, de carácter partidista o político. El Congreso tiene el deber y la obligación de proteger a estos soñadores. Estamos preparados para trabajar con los republicanos para que el proyecto bipartidista DREAM Act se convierta en ley.

El presidente Trump dejó claro en nuestra reunión que quiere proteger a los beneficiarios de DACA y brindarles alivio a los jóvenes inmigrantes indocumentados, así como proteger a nuestras fronteras. Los demócratas le reiteramos que aunque analizaremos cualquier propuesta que incluya medidas de seguridad fronteriza, de ninguna manera apoyaremos un aumento a las deportaciones o la construcción de un muro inmoral, ineficaz, y costoso. Y con esos puntos claros, acordamos que existe un camino adelante por seguir.

Por lo tanto, les declaramos a nuestros colegas que ha llegado el momento de actuar. Nuestro país no puede darle la espalda a los soñadores. Es indispensable que aprobemos el proyecto de ley bipartidista DREAM Act para otorgarles a estos jóvenes patriotas la ciudadanía que se merecen y que se han ganado.

Así entonces podremos reanudar el trabajo necesario para alcanzar una reforma migratoria integral.